Educar a los hijos: una tarea difícil


¿No os habéis preguntado nunca por qué los niños vienen con un pan bajo el brazo, pero sin libro de instrucciones?

Ser padres es una experiencia vital muy gratificante, que nos llena de múltiples sensaciones positivas. El rol del padre conlleva velar por la seguridad y bienestar de los hijos, proporcionar cariño y apoyo, procurándoles una buena educación. Nos ilusionamos con la llegada de los hijos y ponemos entusiasmo en su educación, aunque a menudo con dudas e inseguridades.

Los padres tenemos que realizar una tarea educativa muy importante con los hijos, pero la realidad es que no somos profesionales de la educación ni especialistas en desarrollo y comportamiento infantil, hecho que nos produce miedos y preguntas sin respuesta sobre cómo ayudar a nuestros hijos.

Para dar respuesta a todas estas dudas y reducir los miedos acerca de cómo realizamos nuestro papel de padres, podemos recurrir a las pautas de modificación de conducta que nos ofrece la terapia cognitiva conductual de la Psicología Infantil.

Esta corriente ofrece a los padres habilidades y conocimientos para poder aplicar a lo largo de la educación de los hijos, permitiendo que la relación entre padres e hijos sea más fluida y promoviendo que los hijos adquieran conductas adaptativas, que le facilitaran una mejor adaptación al entorno en el que se desarrolla.

A través de estas pautas educativas, los padres pueden, con más facilidad, eliminar o disminuir conductas desadaptativas, manejar mejor las “pataletas”, instaurar conductas adaptativas, conseguir el respeto por las normas, una mejor obediencia y conseguir también un sentimiento de responsabilidad y autoestima en el niño.

Estas habilidades educativas, que se pueden potenciar a través de cursos para padres, lecturas especializadas en el tema y el asesoramiento de profesionales, facilitan la labor educativa que realizamos día a día y complementan todo lo que podemos aportar como padres, enriqueciendo la relación con nuestros hijos.