
|
¿PUEDO APRENDER A DAR MASAJES A MI HIJO, AUNQUE YA NO SEA UN BEBÉ? La costumbre de dar masajes a nuestros hijos es poco reconocida en nuestro entorno. Cada vez son más las mamás/papás que recurren a los masajes como una forma natural de relacionarse con sus hijos. Sin embargo, continúa siendo más usual dar masajes cuando nuestros hijos son bebés. Las causas son varias: tener más tiempo (debido a la baja maternal), la imagen “tierna y dulce” que tienen los bebés, los cólicos que muchas veces los torturan, etc. La Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI) sostiene que, nunca es demasiado tarde para iniciar una rutina de masaje. Los motivos son: - El vínculo afectivo con sus padres continúa, aunque la fase de bebé finalice. El masaje es un “puente” ideal en esta etapa. El niño ya no mama, no es acunado y cada vez se muestra más independiente. Sin embargo, esto va acompañado de una necesidad de saber que sus padres están ahí, aportándole seguridad en la exploración del entorno. El masaje aporta ese “mimo” necesario para el niño, es decir, un espacio para comunicar sus sentimientos a la vez que se siente cuidado. - Hasta los 12 años de edad, la quinestesia táctil es muy importante para los niños. Como sostiene Vimala Schneider (fundadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil-IAMI) “ en los niños, un contacto cutáneo suele liberar mejor los sentimientos y pensamientos que la comunicación verbal”. - El masaje habitual ayuda a nuestro hijo a formar una imagen positiva y una aceptación de su cuerpo tal y como es. Un estudio aparecido en el Journal of Humanistic Psychology confirma esta idea e indica que, cuanto mayor es la autovaloración del sujeto, más se comunica a través del tacto. - Desde el punto de vista físico, con el masaje ayudaremos a reforzar y regular las funciones del organismo del niño; siendo capaces de resolver desde un estreñimiento hasta un agarrotamiento muscular. No obstante, hemos de tener en cuenta que los niños de 1 a 3 años que nunca hayan experimentado el masaje pueden vivirlo como “una trampa para que permanezcan quietos”. Por esa razón, atraeremos al niño en el mundo del masaje mediante juegos corporales, experiencias táctiles con diferentes objetos “divertidos” (globos, pañuelos, cochecitos masajeadores…) y cuentos relajantes. Con ese fin, se organizan cursos de Masaje Infantil para niños más mayores. De esa forma, se crea un espacio común donde padres e hijos comparten la experiencia del masaje de forma divertida y conjunta. Por otro lado, la educadora además de proponer dichos juegos, enseña la técnica de Masaje Infantil. El objetivo es siempre el mismo: lograr que cada vez más padres “masajeen” a sus hijos en casa, estableciendo, de esa forma, una comunicación mágica y especial. |